Kama Sutra: qué es y por qué no es solo un manual
Casi todo el mundo imagina el Kama Sutra como un catálogo de posturas imposibles, una especie de gimnasia antigua con pretensiones espirituales.
Leído con un poco de paciencia, el Kama Sutra resulta otra cosa: una educación del deseo, del gusto, de la conversación y de la vida social.
Lo imagino como una bofetada a esa fe tan moderna en el deseo espontáneo, el que aparecería solo, sin aprendizaje.
En ese mundo el placer también se estudiaba. Había que saber elegir un perfume, tocar música, leer una habitación y manejar los silencios.
El deseo rara vez nace de una sola cosa.
Nace de la luz, de la espera, de la inteligencia de saber cuándo avanzar y cuándo detenerse.
Occidente se quedó con la parte más vistosa, probablemente porque era la más fácil de vender. Pero tal vez lo más interesante del Kama Sutra no está en la acrobacia.
Está en una idea antigua y un poco incómoda: el deseo también es cultura.
Y como toda cultura, se aprende.