Poder y deseo: las relaciones desiguales en la ficción
La psicología de las fantasías de dominación, el atractivo de las relaciones desiguales y el deseo de entregar el control.
Una mujer sabe exactamente lo que quiere. La otra apenas empieza a descubrirlo, y la mira como si tuviera todas las respuestas.
Esa diferencia puede ser muy erótica.
¿Qué nos atrae tanto de las relaciones donde una persona parece tener el control mientras la otra aprende a entregarlo?
El placer de perder el control
En un estudio de Joyal, Cossette y Lapierre, publicado en 2015, 1.516 adultos respondieron sobre sus fantasías sexuales. Varias que solemos considerar inusuales resultaron bastante comunes, entre ellas las de dominación y sumisión, tanto en hombres como en mujeres.
Pero hay una diferencia fundamental entre fantasear con entregar el control y querer perder nuestra libertad en la vida real.
En la imaginación podemos disfrutar de situaciones que jamás aceptaríamos fuera de ella.
Y la ficción sabe construir esas circunstancias.
En The Handmaiden, película dirigida por Park Chan-wook y presentada en Cannes en 2016, una joven entra al servicio de una heredera japonesa. La relación parece asentarse sobre una jerarquía muy clara.
Pero la mujer que parece tener el control puede ser prisionera de su propia vida, mientras la otra conoce libertades que su señora jamás tuvo.
El poder no siempre está donde creemos.
El erotismo de las diferencias
Me atraen las historias donde los personajes tienen experiencias vitales muy diferentes.
Una persona puede enseñar a otra cosas que jamás imaginó. Puede protegerla, desafiar sus convicciones y mostrarle una manera completamente distinta de vivir.
LA NOVELA«…para vivir en este lugar abandonado a la buena de Dios, no hay que ser cuerdo.»Ver Yellowstone →
Pero también puede descubrir que aquella persona aparentemente vulnerable tiene algo que ella misma necesita desesperadamente.
Y la pregunta deja de ser quién domina a quién.
¿Qué sucede cuando las necesidades de ambas empiezan a confundirse?
Detrás de Yellowstone
Cuando escribí Yellowstone, quise llevar esa tensión al extremo.
Cora es una mujer que lleva años sobreviviendo sola en las montañas de Montana. Sabe disparar, cazar y defenderse de peligros que aterrorizarían a cualquiera.
Hannah, en cambio, fue educada para obedecer y confiar en la providencia. Nunca tuvo que tomar decisiones como las que ahora pueden determinar si vive o muere.
Cora necesita enseñarle a sobrevivir. Hannah necesita aprender.
Hasta que los sentimientos empiezan a complicarlo todo.
Una cosa es necesitar que alguien nos proteja, y otra muy distinta es empezar a desearlo.
Y para Cora puede ser todavía más difícil descubrir que la mujer a la que protege despierta en ella sentimientos que creía enterrados para siempre.
En esas montañas, las reglas sociales pierden fuerza. Las de la supervivencia, en cambio, no perdonan.
Yellowstone es un western erótico sobre dos mujeres que deberán descubrir qué están dispuestas a entregar, y qué necesitan conservar, para poder estar juntas.
Karina Fernandez