Masters y Johnson: la respuesta sexual en el laboratorio
Hay algo fascinante y un poco triste en la idea de medir el deseo.
Durante siglos, el deseo fue pecado, poesía o peligro. De pronto, en el siglo XX, entró al laboratorio.
Ahí, entre cables, sensores y planillas, William Masters y Virginia Johnson observaron cuerpos en plena respuesta sexual. En Human Sexual Response, publicado en 1966, describieron sus fases y llevaron datos fisiológicos a un campo donde también pesaban el prejuicio y el silencio.
A mí me inquieta lo que pasa cuando algo tan íntimo queda reducido a curvas, frecuencia cardíaca y contracciones.
Entender el cuerpo libera. Lo que no sé es cuánto misterio sobrevive a la planilla.
La ciencia puede decirnos mucho sobre cómo funciona una respuesta física.
Pero no puede capturar del todo por qué una voz nos desarma, por qué una espera nos enciende, por qué una imagen vuelve años después sin pedir permiso.
Quizás el problema no sea medir.
Quizás el problema sea creer que, porque algo puede medirse, ya fue comprendido.