Pesadilla en Elm Street: análisis de la escena de la bañera
No sé bien por qué recuerdo tanto la bañera de Pesadilla.
Nancy está sola y cansada. Intenta mantenerse despierta, pero el cuerpo le pide descanso. Se mete en la bañera y, por unos segundos, parece que todo se calma.
Es un descanso con fecha de vencimiento: en el cine de terror, el lugar más íntimo es siempre el más expuesto.
La cámara se mete en el agua, justo sobre la superficie, en el medio de las dos piernas abiertas de Nancy. El baño deja de ser refugio y se convierte en umbral.
Freddy aparece desde abajo. No entra por la puerta ni rompe una ventana. Surge desde el lugar menos esperado: el espacio íntimo, tibio, privado.
El miedo viene desde el fondo.
Ahí el deseo y el terror se rozan: la escena trabaja con la pérdida de control sobre el propio cuerpo.
El agua, el sueño, la piel expuesta, la amenaza invisible.
Freddy estaba bajo el agua desde el principio. Solo esperaba que ella cerrara los ojos.