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Romance lésbico: deseo y vínculos entre mujeres en la ficción

De Fingersmith a la novela romántica: por qué tantos lectores, de cualquier orientación, buscan historias de deseo entre mujeres.

Hay historias de deseo entre mujeres en novelas, series y películas, y no las buscan solo quienes se sienten atraídas por otras mujeres.

¿Por qué nos atrae tanto ver —o leer— a dos mujeres haciendo el amor, incluso cuando no nos sentimos sexualmente atraídos por otras mujeres?

En el podcast Preguntas Infames hablamos alguna vez de este fenómeno. Para algunos hombres, la explicación parece sencilla: dos mujeres representan la posibilidad de contemplar simultáneamente dos objetos de deseo.

Pero ¿qué ocurre con las mujeres heterosexuales que también disfrutan de esas escenas?

Cuando el placer cambia de protagonista

La investigadora Rotem Avgar se hizo esa misma pregunta en un estudio publicado en la revista Sexualities, dedicado a entender por qué las mujeres heterosexuales consumen pornografía lésbica.

Avgar habla de las mujeres de su estudio, no de todas, y el título lo resume con bastante gracia: «Boys just ruin it». Los chicos lo arruinan.

Durante décadas, buena parte de la pornografía heterosexual presentó el encuentro sexual como una secuencia bastante previsible. El hombre toma la iniciativa, la mujer responde y la penetración se convierte en el momento central de la escena.

Ese libreto no describe todas las camas heterosexuales, y las mujeres también tienen los suyos.

Pero cuando desaparece, el deseo puede construirse de otra manera.

Una mirada que se prolonga, una caricia que no busca necesariamente llegar a ninguna parte, el placer de descubrir qué siente la otra persona.

Cuando dos mujeres protagonizan una historia erótica, ninguna necesita ocupar el lugar que tradicionalmente le asignó el cine heterosexual.

LA NOVELA«…para vivir en este lugar abandonado a la buena de Dios, no hay que ser cuerdo.»Ver Yellowstone →

Pueden inventar sus propias reglas.

La literatura lo sabe desde hace tiempo. En Fingersmith, Sarah Waters cuenta la historia de Sue, una joven criada entre ladrones que entra como doncella en la casa de Maud para ayudar a estafarla. Lo que empieza como un engaño se convierte en deseo, y ninguna de las dos termina en el lugar que le habían asignado.

Detrás de Yellowstone

Quería contar una historia de amor entre dos mujeres en un escenario donde las convenciones de la sociedad prácticamente hubieran desaparecido.

El Lejano Oeste me ofrecía ese universo.

Cora vive sola en las montañas de Montana. Es una mujer endurecida por la vida, acostumbrada a sobrevivir en un territorio donde nadie puede permitirse demasiadas debilidades.

Hannah llega desde un mundo completamente diferente, educada bajo principios religiosos y normas que determinan cómo debe comportarse una mujer.

Cuando se encuentran, las dos deben aprender a relacionarse sin las referencias que conocían.

Lo que yo quería ver era cómo nace el deseo entre dos mujeres que nunca imaginaron que su vida tomaría ese rumbo.

Tal vez lo que atrae del erotismo entre mujeres no sea solo la posibilidad de contemplar dos cuerpos femeninos.

Tal vez sea descubrir qué ocurre cuando dos personas se permiten desear sin seguir un libreto que alguien escribió por ellas.

Yellowstone es un western erótico sobre la supervivencia, el deseo y el descubrimiento de sentimientos inesperados.

Karina Fernandez

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La historia detrás de este artículo
Tapa de Yellowstone, de Karina Fernandez
Yellowstone Western erótico «…para vivir en este lugar abandonado a la buena de Dios, no hay que ser cuerdo.»
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